Crítica de la musicología fenomenológica (1988)

by billyr ~ julio 31st, 2008. Filed under: Antropología, Artículos, Documentos de E.M., Etnomusicología.

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Artículo de 1988 basado en la ponencia del mismo nombre presentada en el Primer Congreso Argentino de Musicología cuatro años antes.

Etnia 33

Etnía, nº 33, julio a diciembre de 1988, pp. 77-90

Trabajo original presentado a las Primeras Jornadas Argentinas de Musicología, Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”, Buenos Aires, viernes 23 de noviembre de 1984.

Si se descuenta el tiempo que nos fue robado a las generaciones que sufrimos los años oscuros y si se me disculpa que considere que poco más de veinte años parecen casi una eternidad, me permito decir que yo todavía era joven cuando pergeñé estas ideas. Acometí la empresa solo, además; ninguno de mis contemporáneos en la carrera de antropología me acompañó en la empresa de leer más Husserl del que había leído Bórmida o más Stumpf de lo que los autores que fueron objeto de mi crítica (Irma Ruiz y Jorge Novati, del Instituto Nacional de Musicología) estimaban necesario conocer.

Todavía me llama la atención la insolencia del abstract beligerante que fuera la tarjeta de presentación de mi artículo:

Con el propósito de lograr una fundamentación epistemológica más sólida de la teoría etnomusicológica global y de inaugurar una tradición de elucidación crítica cuya falta es ostensible en nuestro medio, esta monografía revisa, pone en crisis y confuta la validez de los supuestos y los procedimientos de la escuela de musicología llamada “fenomenológica”, tal como se han desarrollado en estudios de reciente aparición.

Los razonamientos expuestos testimonian la falta de consistencia de los axiomas fenomenológicos de base, inspirados en Bórmida, y la confusa oscilación de las exposiciones entre estrategias “emic” mal cumplimentadas y conceptualizaciones “etic” improductivas.

Dos años después de mi presentación original, Irma Ruiz respondió a mis críticas. La más ácida de sus réplicas tiene que ver con su asombrosa puesta en duda de que  haya habido alguna relación entre el trabajo seminal de Carl Stumpf y la fenomenología. He decidido incluir en esta página mi respuesta, que el lector podrá consultar en su contexto debido en el primer volumen de mi Antropología de la Música. La respuesta es la que sigue.

***

En su contestación a mis críticas, Irma Ruiz dedica largos párrafos a despegarse de la ver­sión venezolana de la fenomenología musicológica, a precisar el momento exacto de su con­ver­sión a la etnología tautegórica y a negar que su modelo tenga que ver con una pos­tu­ra institucional u oficial, nada de lo cual configura un rasgo esen­cial de mis obje­cio­nes. Más grave es que niegue (al señalar yo que una fenomenologización de la etnomu­si­co­lo­gía involucra un retorno a los orígenes) que los trabajos de Stumpf hayan tenido algo que ver con la filosofía de Husserl. Aunque para cualquier modesto conocedor de las his­torias discipli­na­res mi afirmación no requiere demostración alguna, invito a que se con­sidere es­te pá­rrafo del etnomusicólogo alemán Albrecht Schnei­der:

Aunque Stumpf llevó adelante un número de experimentos, muchos basados en la in­tros­pección, es bastante obvio que su Tonpsychologie pertenece ampliamente a las tradi­cio­nes fenomenológicas en filosofía, así como a la Denkpsychologie [psi­co­logía del pensa­miento], la cual, a su vez, se relaciona tanto con la teoría de la Ges­talt y la moderna psi­cología cognitiva. Se puede, por lo tanto, remontar el ras­tro de las ideas de Stumpf hasta Brentano y encontrar paralelos en las escrituras de Ernst Mach, Alexius von Meinong y Os­wald Külpe. El trabajo de Edmund Hu­sserl también contiene paralelismos, espe­cial­mente sus Lecturas sobre la Feno­me­no­logía de la conciencia interna del tiempo y sus investigaciones de “la ex­pe­rien­cia y el juicio” (Husserl 1928, 1939), ambas relacionadas con el pen­samiento de Bren­tano y Stumpf (Schneider 1991: 294).

Ruiz escribe con ironía apenas contenida que “hasta ahora no hemos podido determinar qué tienen que ver las escalas y las melodías de los Bellakula con la fenomenología de Husserl”, ad­mi­tiendo no haber leído el trabajo de Stumpf (cf. Ruiz 1998: 101). Si aún no consigue el ensayo de Stumpf o no ha tenido acceso a sus obras teóricas, creo que es por el lado de estudios como los de Schneider que de­bería buscar los nexos entre una cosa y la otra. El caso es que Stumpf fue alumno dilecto de Bren­tano y maes­­­tro de Husserl, y co­mo bien ra­ti­fica Dieter Christensen, “su fa­moso ensayo sobre los Be­lla­kula (Stumpf 1886) y su ‘Ton­system und Musik der Sia­me­­sen’ (Stumpf 1901) fue­­­ron dos de sus pro­pios intentos por ampliar la base empírica de sus estudios psico­ló­gi­cos” (Chris­ten­sen 1991: 204). Igual que lo intentara Bórmida ochenta años más tarde, el pro­pó­sito de Stumpf en ese mismo trabajo era sentar las ba­ses de un conoci­mien­to de for­mas y prác­ti­cas “libre de cualquier teoría”; como hoy bien se sabe, Husserl no inventó esta idea “bor­midiana”, sino que la tomó de Stumpf (Stumpf 1886: 405; Smith 1986).

Aun los manuales introductorios de filosofía documen­tan las relaciones es­trechas entre Stumpf y Husserl, que llegaron al punto de que és­te de­di­ca­ra a a­quél su pri­me­ra gran obra “en tes­ti­monio de veneración y amistad” (Urdanoz 1978: 370-371). La propia autobio­gra­fía de Stumpf consigna, para mayor abundamiento, que la visita de un contin­gente Bella­kula a la ciudad de Halle le proporcionó la oportu­ni­dad de ex­pe­rimentar trans­cultu­ral­mente su teoría fenomenológica de la fusión tonal; Hus­serl, re­comendado por Bren­tano a Stumpf algunos meses antes en ese mismo año de 1886, fue testigo de esa experiencia y utilizó el concepto de fusión (Verschmelzung) en su propia Phi­lo­sophie der Arith­metik pu­­­­­blicada un año después que el segundo volumen de Ton­psy­cho­logie de Stumpf. En el documento auto­bio­gráfico de éste, las referencias a Husserl y a los Bellakula están en el mismo párrafo (Ro­llin­ger 1999: 107-109; Mur­chi­son 1930: 389-441).

En mi crítica original yo de­cía que la musicología comparada comenzó sien­do feno­me­noló­gica, y Ruiz reprueba que yo do­cu­mente esa regresión negando que lo haya sido; pero está visto que la prueba de lo que afirmo es a­pa­bu­llante. Si en “Lie­der der Be­llakula Indianer” no hay referencias a quien pa­sa por ser el padre de la fenomenología es por­que tanto esa doctrina como la in­ves­tigación de Stumpf son an­te­riores a las obras funda­men­tales de Husserl. ¿Qué tiene que ver Husserl con los Bellakula? Mucho, por lo visto. Ruiz debió for­mular su pre­­gunta conmutando los actantes; si hubiera hecho un mínimo trabajo de fuentes para conocer mejor la histo­ria de la doctrina en que se inspira su propio maes­tro y la naturaleza del episodio fun­dante de la vergleichende Musikwissenschaft, pienso que no la habría for­mu­lado en absoluto.

***

Mi documento original de 1984-88 puede leerse en línea en la pantalla siguiente

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Hasta aquí mi texto y mis respuestas. La Web, sin embargo, da para mucho más. Dado que resulta imperdonable que se discuta sobre delicadas cuestiones históricas de etnomusicología sin echar al menos un vistazo a los textos involucrados, incluyo en la ventana siguiente el mitológico artículo de Carl Stumpf, recuperado del fondo de las fuentes bibliográficas mediante un leve hacking.

Esta gestión de fuentes puede hacerse hoy en día gratis y en contados minutos; pero ya en los tiempos en que Ruiz y yo escribimos los ensayos en cuestión los investigadores podíamos conseguir los documentos necesarios. También teníamos entonces, como seguimos teniendo ahora, la oportunidad y la obligación de familiarizarnos con los materiales relevantes antes de lanzarnos a ironizar irresponsablemente.

En fin, aquí va el texto de Stumpf. Los párrafos que vienen más a cuento se encuentran hacia el final y lucen tanto universalistas como fenomenológicos en plenitud. Quienes de veras hayan leído a Husserl percibirán la afinidad:

Descargar (PDF, 1.86MB)

Por añadidura, las ideas de Carl Stumpf a propósito de la psicología tonal aparecen referidas no menos de once veces en el ejemplar de la Philosophie der Arithmetik de Husserl que estoy exponiendo aquí (pp. xxiii, 19, 42, 63, 71, 206, 207, 212, 516, 583, 585; edición de Lothar Eley en la Husserliana, vol. XII, 1970); el concepto de fusión (Verschmelzung), mientras tanto, se menciona ocho veces (pp. 75, 202, 203, 206, 208, 210, 211, 213 ). De más está decir que principios stumpfianos plagan el texto de la tesis de habilitación de Husserl, Über den Begriff der Zahl (Sobre el concepto de número, 1887) cuyo director fue, incidentalmente, el propio Stumpf. Conceptos similares también aparecen en la Vorlesungen zur Phänomenologie des inneren Zeitbewuβtsein que Husserl publicó en 1928 (p. 369 y otras) y que se puede leer en este vínculo.

Apuesto a que nuestra autora no imaginó jamás que textos filosóficos de naturaleza tan abstracta pudieran estar tan implicados con la fenomenología de la percepción (etno)musical, con los experimentos auditivos de Stumpf en el órgano de la catedral de Halle y con la epifanía de la música primitiva sonando junto al mismo instrumento en el que alguna vez tocara sus piezas Georg Friedrich Händel, nativo del lugar. Apuesto también (ya que estamos) a que muy pocos de quienes festejaron su sarcasmo estaban enterados de semejantes cosas, los antropólogos tautegóricos menos que nadie.

Las implicancias de estos hechos siguen, se extienden, se ramifican, tanto más cuanto mejor se va explorando la literatura. Véanse a título ilustrativo dos muestras finales. El texto completo de la Tonpsychologie de Stumpf se encuentra en este lugar. En esta obra se desenvuelve una integración de conceptos fenomenológicos y gestálticos que también se manifiesta en la escritura temprana de Husserl. Mediante este enlace, los lectores podrán consultar por último la autobiografía de Stumpf, en la que los Bellakula y Husserl aparecen mencionados en el mismo contexto argumentativo: esto es, “íntimamente asociados” en la misma fecha seminal (1886) y en la misma plácida ciudad (Halle) honrada por una visita de los Bellakula a la que Husserl sin duda se sumó. El párrafo al que me refiero reza de este modo:

“In the summer of 1884 I received a call to Halle to take Ulrici’s place as a colleague of Haym and J. E. Erdmann.  My longing for [p. 400] the German Fatherland had become so intense that I accepted the call with great rejoicing.  In the quiet town of Halle I met G. Cantor, who was greatly interested in philosophy; and, since 1886, Husserl, recommended by Brentano, was first my student, later an instructor, and became intimately associated with me scientifically and as a friend; nothing here could interfere with my work, except the active social life, which I never could stand very well; but I made good progress with the second volume of the Tonpsychologie. That I had to make the fusion-experiments on the cathedral organ, instead of in a psychological institute, was no disadvantage, as there is no richer source of constant tone waves, of all possible shadings, than a good organ.  On the other hand, I felt very keenly the lack of necessary apparatus, but I was able for the first time to make musical experiments with primitive subjects, i.e., on the Bellakula Indians and other tribes, who, through the efforts of Alfred Kirchhoff, honored the city with their visit.”

Retornando a la contracrítica de Ruiz y más allá de esta discusión particular, lo que esta página estimo ha dejado en claro es que en la práctica científica la retórica es un pobre sustituto del trabajo erudito. Aquélla brinda una apariencia de satisfacción que a la postre se revela autoindulgente y efímera; éste permite incursionar en el placer del texto y en la comprensión de los hechos cada vez más hondo y con mayor finura a medida que los años pasan.

Antropología -anthropology – musicología – musicology – teoría musical – Gestalt psychology – Libros de psicología

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1 Response to Crítica de la musicología fenomenológica (1988)

  1. K. C.

    Reflexiones sobre la CRÍTICA DE LA MÚSICA FENOMENOLÓGICA. De Carlos Reynoso. By K.C.

    Está claro que Reynoso realiza –quizás- un gran esfuerzo para plasmar una crítica plausible por el alto grado de conocimientos que demuestra dentro de cada párrafo; ahora bien, lo intrigante del asunto es saber si dentro de sus trabajos –en el que se consiguen una gran cantidad de palabras rebuscadas y una cantidad enorme de ideas que parecen abrirse paréntesis tras paréntesis- él llega a ser irónico al puntualizar sobre otras investigaciones (u otros investigadores) para mantener a sus lectores despiertos o si siente que realizando una crítica rebuscada, presuntuosa, irónica, etc., es la manera de –forzar quizás y- saltar a relucir dentro del mundo académico musical, para así conseguir un grado de respeto. El hecho es que, posiblemente sólo quienes alguna vez hayan leído este* y otros artículos escritos por Carlos Reynoso, conocen la ‘pizca’ irónica –y en ocasiones tajante- con la que él escribe y/o se presenta al mundo.
    A medida que se va avanzando, C. Reynoso coloca sobre la mesa temas que para él son importantes de discutir cuando se está hablando de la fenomenología, etnología y/o etnomusicología, como por ejemplo cuando él mismo (Reynoso) comienza a exponer su opinión ‘erudita’ sobre el trabajo de Rivera (Fenomenología de la etnomúsica del área Latinoamericana).
    Carlos R., habla sobre un punto que –personalmente- de verdad parece tener la razón, en el cual dice que el aparato metodológico que propone Rivera puede considerarse escuálido debido a que no puede ser lógicamente posible que para la elucidación de “…un gran número de melodías sencillas, no es necesario más que un buen oído”, ya que según Reynoso, estaría perdiendo una complejidad infinita de los hechos acústicos así como también, las percepciones de ‘dichas melodías’ referentes al hecho intercultural, se volverían relativas. ¿Y por qué hablamos de relatividad?, porque no todos los ‘buenos oídos’ van a poder reproducir en una partitura con exactitud todos los fenómenos (etnológicos y/o musicológicos) que están sucediendo en dicha ‘actividad étnica’ y/o ‘ritualista’; y es precisamente esto, lo que hace que la etnomusicología, en su praxis, valga o carezca de valor.
    Para Reynoso, se puede considerar una verdadera fenomenología etnológica a las estrategias cognitivistas que son denominadas cómo “etnometodología” y el “interaccionismo simbólico” inspirados en la filosofía de Husserl, que fue reelaborada por Schutz y desarrollada por C. Castaneda, T. Wilson, J. Douglas, entre otros. Más adelante, cuando habla de Bórmida, de “reflejar los hechos etnográficos tal como son y en toda su complejidad”, complementa lo que mencionamos en nuestro párrafo anterior diciendo –parafraseándolo- que para cualquier etnógrafo no sería posible transcribir a una partitura, todos los sonidos del cosmos que están sucediendo en el preciso instante que se realiza el análisis del fenómeno.
    Por lo tanto, el investigador, se ve –quizás- obligado a delimitar su estudio fenomenológico a consecuencia de que la investigación sea productiva en cuanto a tiempo; personalmente nos parece extraño –quizás- porque se estaría simulando a la delimitación de variables (que pueden controlarse) dentro de un trabajo de campo para que su ejecución sea aceptable y realista. Cuando hablamos de que dichas investigaciones sean aceptables y realistas, nos referimos al momento en el que Carlos Reynoso habla de una realidad vivida en contraposición con una irrealidad soñada de los mitos, la racionalización desesperada del hombre etnográfico, etc. Y para culminar la idea de éste párrafo, no podemos tampoco restar importancia a la práctica fenomenológica, como dice Reynoso, el trabajo de campo de quién hace esto, además de ser un recurso complementario para realizar una investigación, también funciona como una solución de emergencia ante la muerte de los hechos.
    Al finalizar, Reynoso habla de que la musicología fenomenológica está lejos de mostrarse con hechos libres de prejuicios, dice que pareciera como si la gran mayoría de estas investigaciones están inmersas dentro de una polémica en contra de los métodos “comparativos” y “positivistas”; y, que son muy pocos los musicólogos que logran separar eso de la necesidad de aprovechar el puñado de datos que se le brindan –al investigador- como limosina.

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Sitio actualizado el 25 julio 2015 @ 12:07 - El contenido de esta página en particular se actualizó el 6 mayo 2015 @ 10:05