Lévi-Strauss, Kemeny-Snell-Thompson y el Matrimonio Kariera
by billyr ~ julio 9th, 2008. Filed under: Investigación, Software.F11 – Full scren
Matrimonio Kariera
→ Bajar el archivo de código: kariera.pdf
El texto de esta página forma parte de un estudio más amplio sobre la aplicación de formalismos de Inteligencia Artificial (en modalidad simbólica, GOFAI(1) o de programación lógica) a diversos problemas antropológicos. El principal logro del programa aquí descripto consistió en demostrar la incorrección de la axiomatización del matrimonio Kariera desenvuelta en un capítulo sobrevalorado del sin embargo valioso Matemáticas finitas; he incluido un puntero a este libro en el título marcado. Lo que yo demostré es que el sistema axiomático de referencia es por un lado redundante, y por el otro omite una cláusula esencial: el matrimonio es, al menos en el caso Kariera, un vínculo entre personas de distinto sexo.
***
El primer problema al cual hemos de aplicar recursos de programación lógica es un tópico clásico de la literatura antropológica sobre el parentesco. Se trata de una cuestión planteada por los estudios de Radcliffe-Brown (1931) y de Lévi-Strauss (1973) sobre el sistema matrimonial kariera, reelaborados matemáticamente por Kemeny, Snell y Thompson (1966), bajo la forma de un sistema axiomático que pasa por ser tan pedagógico como magistral (cf. Schuster 1982:119-124). Aunque sus ribetes son apasionantes, no historiaremos aquí el comercio entre el estructuralismo antropológico y las matemáticas, ni describiremos los sueños formalistas de Lévi-Strauss, a los que supondremos conocidos. Vayamos entonces al asunto.
Es bien sabido que el estructuralismo ha suscitado unos cuantos empeños de tipo euclideano, y que el propio Lévi-Strauss pospuso el estudio de las formas complejas del parentesco en espera de una convivencia interdisciplinar más asentada con los especialistas en matemáticas. Como hemos juzgado estas aventuras en otra parte, no repetiremos aquí argumentos sobre la discreta opinión que en general ellas nos merecen (cf. Reynoso 1986a); en su lugar desarrollaremos ilustrativamente un caso. Los matemáticos expresan de este modo el conjunto de axiomas que definen el sistema:
Ax1: Cada miembro de la sociedad tiene asignado un casamiento-tipo.
Ax2: Dos individuos pueden casarse solamente si son del mismo casamiento-tipo.
Ax3: El tipo de un individuo está determinado por el sexo de un individuo y por el tipo de sus padres.
Ax4: Dos muchachos (o muchachas) cuyos padres son de tipos diferentes serán ellos mismos de tipos diferentes.
Ax5: La regla con respecto a si un hombre puede casarse con una mujer pariente en un cierto grado depende solamente de la clase de parentesco.
Ax6: En particular, a ningún hombre se le permite casarse con su hermana.
Ax7: Dados dos individuos cualesquiera, les está permitido a algunos de sus descendientes casarse entre sí.
Suponiendo que existen tres casamientos-tipo, a los que llamaremos t1, t2 y t3, la definición de los tipos de los hijos a partir de los de sus padres obedecería a un esquema parecido al que se ilustra en este cuadro:
.
|
Tipo de los padres |
Tipo del hijo |
Tipo de la hija |
|
t1 |
t2 |
t3 |
|
t2 |
t3 |
t1 |
|
t3 |
t1 |
t2 |
El programa que ilustra esta axiomática es brevísimo, y su sencillez y transparencia ha permitido discutirlo en varios cursos de Prolog para antropólogos que hemos dictado hace pocos meses; en ellos se ha puesto de manifiesto la distancia que media entre las nuevas herramientas formales y el viejo mito matematizante de la axiomatización discursiva. La brevedad del programa ha permitido incluir diversas resenciones, que ilustran diferentes prestaciones de inteligencia artificial: aprendizaje de máquina, construcción dinámica de la base de conocimientos, separación de hechos y reglas, objetivos internos y externos, algoritmos recursivos versus iterativos, cálculo de datos faltantes y aserción completa de datos. Los listados identifican esas estrategias mediante indicadores de comentario: un signo % al margen o un parágrafo encerrado entre /* y */.
La primera revelación que arroja el Prolog sobre la axiomática de Kemeny, Snell y Thompson es que no todos los axiomas expuestos son los suficientemente perfilados o informativos como para poder expresarse en forma de regla lógica y generar luego un programa de comportamiento sensato y realista. Cuando pretendemos escribir cada axioma en cláusulas de Horn, cae de suyo que algunos son redundantes, que otros no establecen ninguna restricción a la libre combinatoria, otros son absurdos, otros se implican mutua y confusamente y otros son decididamente irrelevantes. Veámoslo por partes.
Los primeros dos axiomas no son problemáticos, aunque no son lo básicos que debieran. Si en la matemática axiomatizada de Peano el primer axioma enunciaba algo tan obvio como “0 es un número”, no comprendemos bien por qué en la axiomática antropológica que ahora tratamos se omite una cláusula tan fundamental como “un casamiento es una relación entre personas de diferente sexo”, la cual esconde el implícito, también válido y necesario para el cálculo, que establece que alguien no puede casarse consigo mismo. Si los axiomas definen el sistema progresivamente, quizá el tercero debería ir en segundo término y el segundo en tercer lugar.
Considerado por sí solo, el cuarto axioma no encaja con ninguna realidad humana, a menos que la sociedad kariera se suponga infinita y poblada de personas destinadas a no casarse nunca. Su dependencia del tercer axioma es tan manifiesta que ambos deberían ser suplidos por restricciones de otra naturaleza; el juego sucio de implicaciones recíprocas entre estos dos axiomas surge porque ningún otro nos dice con claridad que “en la sociedad kariera hay más de un tipo de casamiento” y que “el número de tipos en dicha sociedad no es dos, ni es infinito”. Cegados los autores por la economía cruel de una axiomática superflua, nos escamotean información esencial y llevan la inferencia de la nariz para demostrar lo que se habían propuesto. En reemplazo del cuarto axioma debería figurar una regla adicional que limite e identifique el número de tipos existente en el interior de la sociedad, ya que ese guarismo, en virtud de la lógica del sistema, es fijo salvo condición de catástrofe; ese número recién se insinúa en una ejemplificación que, a todas luces, no se sigue de los axiomas admitidos sino que proviene lisa, llana y clandestinamente de la etnografía.
El sexto axioma sale sobrando, pues una vez validada la regla que define que un hombre y su hermana son de tipos distintos (retorcidamente entrañada en el Ax3), no es necesario en absoluto agregar esa especificación. El séptimo y último axioma ni siquiera sirve como tal, ya que en lugar de significar una restricción ilustra con suprema vaguedad lo que más bien parecería ser una consecuencia del funcionamiento de las reglas precedentes. Ni aún esa consecuencia, empero, se puede estimar idiosincrática del sistema kariera, por cuanto lo que en rigor denota es que en una sociedad humana existen matrimonios y que algunos de quienes los contraen pudieran estar más o menos ligados a un antepasado común. Siendo que “algunos” y “cualesquiera” aniquilan la precisión de la regla y vacían sus contenidos, el sistema, en fin, nada perdería si se la quita.
Cabe concluir entonces que la axiomática matrimonial de Kemeny, Snell y Thompson (al igual que otras propuestas matemáticas derivadas del estructuralismo) no cumple las condiciones mínimas de un sistema axiomático, y que aún como esquema descriptivo informal del sistema kariera deja muchísimo que desear. Consecuentemente, un programa en Prolog fundado en la expresión literal de esos axiomas se comporta con una expresiva estupidez: por una parte, las personas se casan consigo mismas, con otras del mismo sexo o con sus abuelos; por la otra, la falta de especificación del número de tipos desata cálculos recursivos infinitos que desbordan en pocos ciclos la memoria de la máquina. Lo primero es surrealista, inaceptable para la moral kariera o etnográficamente falso; de lo segundo no tienen la culpa ni Gödel, ni las tecnologías de transición, ni el carácter abstracto que según se dice poseen las axiomáticas: como diría Turing, el modelo es incomputable.
Informalmente podría añadirse que el modelo matemático es incorrecto, desprolijo e inconsistente, para decir lo menos. Como axiomática cabal no es ni siquiera mala, pues aún lo malo admite mejorarse y el único remedio aquí es olvidar la propuesta y hacerla de nuevo. Sabemos muy bien que no hubiera sido preciso pasar por un programa en Prolog para llegar a esta conclusión, que se deduce de cualquier lectura parsimoniosa. Lo importante, más bien, es que es imposible comenzar siquiera a formalizar el esquema en términos de programación lógica sin que las limitaciones señaladas se revelen con toda la evidencia y en toda su abismal magnitud.
El programa en Prolog que sintetiza el funcionamiento del sistema kariera no pretende posar de axiomática y se conforma con que sus diversas reglas de complementen para habilitar cauces de cálculo y predicción de la mejor manera posible. No hay por qué forzar una axiomática cuando la representación inicial es ordenada y conexa. En todo caso las axiomáticas se podrán inducir después, una vez que los resortes esenciales del sistema se hayan testeado suficientemente. Siempre y cuando, por supuesto, exista una marca categórica que diferencie, en un programa lógico, lo que es una axiomática de lo que sólo es un buen programa o modelo no redundante y bien construido.
En Turbo Prolog se puede cerrar un programa, estipulando un objetivo interno, o se lo puede dejar abierto a la interacción con el usuario, a fin de ejecutar sólo aquellas operaciones que se deciden sobre la marcha o que se desatan como implicancia de una prueba constructiva. En el caso I se ha preferido dejar el programa abierto, para que las consecuencias que se derivan de los datos y los principios teóricos que los ordenan se puedan examinar en libertad. El modelo proporciona asimismo un pequeño núcleo experimental, un conjunto de prueba neutro, tejido en torno del siguiente relevamiento imaginario:
.
.
En el programa la textura de los datos y las reglas son autoevidentes y casi analógicas: los datos genealógicos son hechos de Prolog, las reglas matrimoniales son reglas del lenguaje. El núcleo del pequeño modelo conduce de lleno a la resolución de la cláusula madre, que es sin duda casable(A,B), pregunta a partir de la cual se tejió toda la estrategia de representación. Todos los hechos son transitorios, imaginarios o hipotéticos, por más que pretendan ser fieles: pero una vez obtenidos resultados aceptables en la ejecución de dicho goal, podrá omitirse toda referencia a datos concretos o aplicarse el conjunto de reglas a otros conjuntos elicitados; las reglas remanentes constituirán espontáneamente una “axiomática” harto más escueta que la que urdieron los matemáticos, pero que posee por encima de ésta la cualidad de la consistencia interna y la capacidad de funcionar.
La condición necesaria para que el predicado binario casable pueda resolverse cubriendo toda la muestra es que todos los tipos individuales sean calculables. La segunda versión muestra prestaciones de lo que ha dado en llamarse aprendizaje de máquina; en ella, el cálculo no es exhaustivo a menos que se solicite previamente al sistema que establezca primero todos los tipos que sean deducibles de los hechos asertados. Si se ejecuta la cláusula de aprendizaje antes de calcular los individuos mutuamente casables, la probabilidad de cubrir todo el universo es mayor y llega a ser completa en condiciones óptimas. En la versión estándar se presupone que el sistema posee de antemano toda la información susceptible de elicitarse, lo que generalmente es el caso. En ambas versiones está latente la posibilidad de que algunos cálculos desborden la capacidad de la memoria, por cuanto las reglas para determinar el tipo matrimonial se invocan a sí mismas recursivamente.
El aprendizaje de la máquina es, desde ya, una metáfora, una ficción oportuna, una analogía antropomorfa que describe mediante un concepto conocido el comportamiento del modelo. De más está decir que luego de sus sesiones de aprendizaje la máquina sigue siendo tan inerte y estúpida como siempre lo ha sido, pues en rigor no es ella la que aprende, ni hay ninguna entidad que verdaderamente aprenda; más bien es el sistema lógico el que ve incrementada la suma de premisas desde las cuales debe originar el cálculo de las inferencias.
Cabe concluir nuestro comentario del primer programa trayendo de nuevo a colación la pregunta, para muchos crítica, sobre si la ciencia social debe o no tender a axiomatizarse. Mucho se ha argüido a favor o en contra de la idea: algunos la impulsan como el objetivo último del trabajo científico; otros sostienen que esa axiomatización es difícil, imposible o indeseable, “dado el carácter concreto del objeto de las ciencias sociales, a diferencia de las abstracciones lógicas o matemáticas” (Schuster 1982:12; Rudner 1973). Al disponerse de instrumentos mecánicos de cálculo conceptual, pensamos que la disyuntiva, por bien planteada que haya sido alguna vez, carece de vigor y relevancia en los días que corren. No debería resultar sorprendente que expresemos ahora que no estamos a favor de la axiomatización, por reputarla o bien un objetivo inútil una vez que la herramienta a través de la cual el modelo se expresa posee ya de por sí una fundamentación axiomática, o bien una meta imposible cuando el ejercicio del razonamiento deductivo es convencional y no está inmunizado contra fallas.
Tampoco estamos sin embargo en contra de la axiomatización. Si los hechos de partida tienen una anatomía axiomática, tanto mejor; pero no es razonable abismarse en la fabricación de esa contextura, ya que en un entorno de programación lógica todos los hechos ya son axiomas por definición. Dado que en ese ambiente de trabajo el procedimiento de cálculo es mecánico, no tiene caso que el investigador humano finja comportarse con la inexorabilidad de una máquina, prodigando fórmulas telegráficas, sujetas a reglas adicionales en tanto axiomas, cuya interrelación desata a su vez numerosas implicancias difíciles de mantener bajo control.
En la ventana siguiente se puede analizar el código:
Antropología – anthropology – Mathematical modeling – estructuralismo – Libros de Claude Lévi-Strauss
Imprimir esta entrada (área de datos solamente)
Visitas únicas a esta página: 624 (sin contar bots ni administradores)
Visitantes en línea: 3





















